
Había renunciado a River cuando tuvo un planteo de Gallardo. Ahora, ante una situación similar, dejó a Central cuando atraviesa su peor momento
Acosado por el promedio de descenso –se encuentra en zona de promoción-, el actual no es el mejor momento de un Rosario Central que se había ilusionado con zafar desde que se revirtieron los malos resultados cuando llegó Reinaldo Merlo.Es que hasta entonces el equipo venía en franca caída, con un Gustavo Alfaro que no le encuentra la vuelta. Así, las derrotas se sucedían y sólo quedaba, hasta su renuncia, un empate. Es que el conjunto rosarino había comenzado el Clausura con un 0 a 0 ante Estudiantes, en La Plata, y luego todo fue hacía abajo: derrota de 2 a 1 ante River en Rosario, caída por 2 a 0 frente a Colón en Santa Fe y un 3 a 1 adverso frente a Banfield, en el sur.Ya no quedaba lugar en el equipo como para que Alfaro pudiese continuar y su cargo entonces fue ocupado por Merlo.Con él, las cosas parecieron mejorar: lo dirigió en cinco partidos y logró tres victorias, un empate y tuvo una sola derrota. El debut fue con un 3 a 1 ante San Lorenzo en Rosario, un 5 a 0 ante Arsenal en la provincia de Buenos Aires, un 1 a 1 con Vélez, un 1 a 0 ante San Martín nada menos que en Tucumán y una derrota frente a Racing, en Rosario, por 1 a 0, en un partido que anticipaba una final por la permanencia en la categoría.Comparado con lo que venía sucediendo, lo de Merlo era fantástico. Pero la semana pasada Ezequiel González dijo que no le gustaba el fútbol que imponía el técnico y destacó, como contrapartida, el de Ángel Cappa, en Huracán.Este desplante provocó el enojo del entrenador y destapó la olla de una presunta mala relación entre el entrenador y algunos referentes.De nada sirvió el apoyo que el presidente de la institución, Horacio Usandizaga, tuvo para con el técnico. Merlo, en este caso, contó con un aval que no tuvo en River, cuando Marcelo Gallardo le dijo que a ese plantel tampoco le gustaba cómo los hacía jugar.Pero hubo una coincidencia: en ambas ocasiones Merlo decidió dar un paso al costado. En aquella oportunidad, River tenía aire y tiempo como para empezar de nuevo. En esta ocasión, a Central no le queda nada de margen. Lo poco que tenía de ilusión en cuanto a quedarse en Primera pudo haberse desvanecido con la decisión del entrenador.

















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