
Tras la caída de los ingresos petroleros el venezolano intervino la industria arrocera para impulsar la elaboración del producto con precio controlado y lanzó un paquete de medidas para escapar a la crisis mundial. Empresarios aseguran que "la inflación no bajará con planes estatistas y mientras la propiedad privada esté amenazada"
Las intervenciones a las arroceras, para las que el Gobierno venezolano contó con el apoyo de guarniciones militares y de la Guardia Nacional, generaron un fuerte rechazo en el gremio de productores, que alegaron no haber sido notificados de la medida.
Según el presidente venezolano, Hugo Chávez, cuyo gobierno ya nacionalizó varios sectores de la economía en años anteriores, tiene como fin "reducir el índice de precios al consumidor".
El movimiento empresarial, a través de Fedecámaras se manifestó en contra de este tipo de intrevenciones y aseguró que la inflación seguirá creciendo, pues "las medidas gubernamentales sólo traen mayor deserción en el sistema económico y productivo nacional".
El vicepresidente de la central patronal, Noel Álvarez enfatizó -en una entrevista concedida al diario venezolano 2001- que "no es cierto que el alto costo de la vida bajará de un sólo golpe, con esa política de nacionalizar cuanta empresa privada se le atraviese al Gobierno".
En este sentido, Álvarez expuso que las inversiones internas y externas se verán muy perjudicadas ante un Estado "que sólo brinda indefensión jurídica además de la personal", explicó que "la propiedad privada dejó de existir con los decretos-ley de Chávez, aunque la Constitución garantiza el uso, goce y disfrute de un bien propio" y añadió que las empresas que ha tomado el Ejecutivo han desmejorado el rendimiento productivo al igual que la calidad del servicio.
Según Álvarez con las nuevas medidas las empresas pasan a ser de utilidad pública y "el Gobierno puede disponer de ella en el momento que quiera y pueda".
"La orientación ideológica del Gobierno o de Chávez no lo deja ver más allá de sus narices (...) Aquí se están socavando las inversiones. Esto impactará en los bolsillo de los venezolanos", sentenció.
La semana pasada, el primer mandatario venezolano dijo en cadena abierta que: "a Venezuela la crisis no le ha tocado ni un pelo, lo que no quiere decir que no nos vaya a tocar no uno, sino hasta dos pelos".
Lo cierto es que la baja en el precio internacional del petróleo hizo mella en la economía venezolana y como respuesta además de intervir las plantas de producción de arroz privadas, anunció un paquete de medidas que implica -entre otras cosas- reformas en su Gabinete, un aumento de tres puntos en el Impuesto al Valor Agregado (que pasó del 9 al 12 por ciento), triplicar el endeudamiento interno y requerirle al Parlamento otros cambios eque incluyen una reducción de 6,7% en las cuotas presupuestarias a incluirse en la Ley de Presupuesto Nacional 2009.

















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