A Natalia Tolazzi le quitaron en 2002 el documento nacional de identidad, y a partir de ahí se convirtió en estafadora y a siete años, aún debe explicarle a la Justicia su inocencia
La joven advirtió que alguien había usurpado su identidad cuando un año después del robo (en 2003) alguien llamó a su trabajo para verificar si ése era el “domicilio laboral” de Natalia Tolazzi porque ella deseaba obtener un crédito en una casa de deportes de Once.El diario Crítica publicó que al tiempo le llegaron cartas intimándola a pagar deudas de todo tipo de productos y servicios: celular, electrodomésticos, casas de ropa.
Así es que, asesorada por su madre abogada, logró realizar una pericia caligráfica que determinó que ella no era la que firmaba y se desvinculó de las deudas.
Pero cuando creía que la pesadilla había llegado a su fin y se disponía a vacacionar en México, pero el pasaporte le fue negado porque una citación judicial aseguraba que ella tenía dos causas en su contra por usurpación de vivienda.
Una madrileña de 21 años vive la misma pesadilla que Tolazzi, desde que en 2006 le robaron su DNI. Hoy tiene una causa po matrimonio por conveniencia para que un inmigrante obtuviera residencia.

















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