
Su marido, Juan Carlos Lacompte, rechazó la demanda y aseguró haberse sentido defraudado por la que ha sido su mujer tantos años
La ex rehén de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Ingrid Betancourt, decidió divorciarse legalmente de su marido, Juan Carlos Lecompte, con quien no mantiene relación alguna desde su liberación el pasado año.
La noticia, anunciada en exclusiva por la revista colombiana Semana, destaca que el argumento utilizado por Betancourt para solicitar este proceso es la "separación de cuerpos de hecho" desde hace más de seis años.
Las relaciones entre Betancourt y Lecompte fueron distantes desde el mismo momento en que la política pisó suelo colombiano tras su liberación de las FARC, seis años después de su secuestro.
El reencuentro entre marido y mujer fue frío, y tras todo ese tiempo sin verse, apenas se dieron un beso en la mejilla.
Los rumores apuntan que la madre de Betancourt, que la acompañó en el viaje desde la selva (en la que estaba recluida) a casa, le contó a su hija que Lecompte había compartido su vida con otras mujeres en los últimos años.
Sin embargo, el propio marido de la ex candidata a la presidencia colombiana negó estas declaraciones y, además, aseguró que fue ella quien tuvo varias relaciones en la selva, según le confesaron compañeros de cautiverio también liberados.
Los norteamericanos Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, quienes fueron rescatados junto con Betancourt y 11 militares y policías colombianos, publicaron hace algunos días el libro Out of captivity (Fuera del cautiverio). En él describen a Betancourt como una persona arrogante y aseguran que sostuvo una relación sentimental con uno de ellos y otra con el ex congresista colombiano Luis Eladio Pérez, quien también está en libertad actualmente.
A estas declaraciones se unen las imágenes de Betancourt con un misterioso hombre en una playa en la que ambos pasaban unas vacaciones.
De este modo, señala la publicación, en una información recogida por otr/press, Lecompte y sus abogados rechazaron la demanda de divorcio alegando que quien tiene derecho a interponerla es el marido.
El esposo de la ex rehén de las FARC hizo, además, unas declaraciones al diario El Espectador en las que asegura haberse sentido defraudado por la que ha sido su mujer tantos años -están casados desde 1997-.
"Yo pensaba que mi caso podría haber sido así: un recibimiento cálido porque de todas formas yo luché, hice todo lo que pude, trabajé por su libertad y merecía un agradecimiento que no hubo y fui el primer sorprendido", aseguró.
"Quedé muy desconcertado, también mi familia, mis amigos y la gente que me vio luchando" por la libertad de mi esposa, agregó Lecompte, quien llegó a asegurar en la entrevista que ahora piensa que "fue tiempo perdido" haber esperado seis años por ese reencuentro.

















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