
El año pasado murieron diez efectivos bonaerenses en cumplimiento del deber, pero el pico fue en 2001 y 2002, con un promedio de siete uniformados asesinados por mes, reveló un informe privado
Tras la superación de la crisis a finales de 2002, la situación se calmó y bajó el promedio de efectivos asesinados en servicio. Sin embargo, el último año volvió a incrementarse en número de crímenes a uniformados y ya hay cinco muertos en los treinta días recientes.
En las últimas horas, un teniente recibió un balazo por parte de delincuentes que intentaron robar en una estación de servicio en Talar de Pacheco, Tigre, y otro resultó herido cuando se tiroteó con delincuentes pero fue atropellado por un vehículo en fuga.
No obstante, ninguno de los dos pasó a formar parte de la fatídica lista de cinco efectivos asesinados en los últimos treinta días. El platense Adolfo Villalba falleció poco después de agonizar 6 meses a causa de una patada que le dieron durante un operativo en la terminal de la capital provincial.
Otro de los uniformados caídos fue el teniente Aldo Garrido, asesinado el 17 de febrero en San Isidro, que se suma a las muertes de Leonardo Mellliza –fusilado el 20 de febrero en San Martín-; el subteniente Claudio Santillán (baleado el 25 de febrero en el barrio La Matera-, y el subteniente Miguel Angel Martínez, también muerto el 11 de marzo en la localidad de Olmos cuando asistió a un llamado de emergencia por un asalto.
Pero el problema, como ya se dijo, no es nuevo. Un estudio realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría, y que publicó Diario Hoy, revela que durante el período que comprende 1999-2009 fueron 409 los policías –entre bonaerenses y federales- que cayeron al combatir el delito. Lo que se traduce en tres efectivos asesinados por mes.

















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