
Benedicto XVI instó el sábado a los católicos de Angola a rechazar la brujería, en un país donde la creencia en espíritus y brujos ha llevado a muchos a abandonar la Iglesia para unirse a sectas
El Papa de 81 años, mostrando signos de fatiga en medio del sofocante y húmedo calor, ofrendó una misa para varios miles de personas dentro de una iglesia mientras miles seguían el servicio fuera.
En su homilía, instó a los fieles a tomar contacto con los angoleños que creen en actos de brujería y espíritus. "Muchos de ellos viven con temor a los espíritus, de malignos y amenazantes poderes. En su desconcierto hasta terminan condenando a niños de la calle y a los mayores como presuntos hechiceros", dijo el líder católico.
El año pasado, la policía rescató a 40 niños que habían sido retenidos en una casa por dos sectas religiosas tras ser acusados por sus propias familias de brujería.
Los líderes de la secta fueron posteriormente arrestados. Jonas Savimbi, el carismático rebelde que lideró al partido de la oposición UNITA en su guerra contra el Gobierno, llevó adelante su campaña junto con una mujer que según afirmaba lo protegía del fuego enemigo con su magia.
Pero la creencia en espíritus en Angola va más allá de sectas evangélicas. Grupos de derechos humanos dicen que muchos niños abandonados han sido acusados de ser hechiceros, particularmente en áreas rurales, debido a que se creía que estaban poseídos por espíritus malignos.
El florecimiento de sectas evangélicas ha sido un gran problema para la Iglesia Católica desde fines de la guerra civil de 27 años en el 2002. El número de sectas diversificadas en la ex colonia portuguesa ha saltado a 900 desde sólo 50 en 1992, el año en que el Gobierno abandonó el marxismo, según el instituto nacional de religión de Angola.
En su homilía, el Papa instó a los católicos a tratar de convencer a los que han dejado a la Iglesia de que "Cristo ha triunfado sobre la muerte y sobre todos esos poderes ocultos".

















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