
Néstor Gorosito intentó librar de culpa a Juan Marcelo Ojeda por los goles que significaron el agónico empate de Colón. La sensación fue que el arquero pudo hacer algo más
"No llegaba ni Superman", dijo Néstor Gorosito sin vacilar cuando le preguntaron por los zapatazos desde afuera del área que le impidieron a River sumar sus primeros tres puntos en el arranque del Torneo Clausura.
Los goles de Alejandro Capurro y Leonardo Pedriger a los 32 y 46 minutos del complemento cambiaron el –al menos por un rato- bien humor de los hinchas "millonarios", no sólo por el resultado final (2-2) sino por esa sensación de que, desde la partida de Juan Pablo Carrizo, River no logró solucionar los problemas en el arco.
Que Ojeda, que Daniel Vega… lo cierto es que si hubiera conformidad de parte del cuerpo técnico no se habría empezado a gestionar el pase de Mariano Barbosa.
Ahora bien. El arquero, de 1,79 metros, no llegó a desviar ninguno de los dos disparos de los jugadores de Colón y a River le costó dos puntos. La pregunta es si realmente esos tiros eran inatacables. Una primera impresión arroja que, como mínimo, Ojeda estaba adelantado en el primer tanto y ese descuido no le ayudó a evitar el segundo.
Cuando River penaba en el segundo semestre de 2008, Ojeda supo ser uno de los hombres más valiosos del equipo que por entonces dirigía Diego Simeone. Sin embargo, sus buenas actuaciones nunca le alcanzaron para ganarse el conocido de "arquero-gana-partidos". Y eso es lo que anda necesitando River.
"No llegaba ni Superman", dijo Néstor Gorosito sin vacilar cuando le preguntaron por los zapatazos desde afuera del área que le impidieron a River sumar sus primeros tres puntos en el arranque del Torneo Clausura.
Los goles de Alejandro Capurro y Leonardo Pedriger a los 32 y 46 minutos del complemento cambiaron el –al menos por un rato- bien humor de los hinchas "millonarios", no sólo por el resultado final (2-2) sino por esa sensación de que, desde la partida de Juan Pablo Carrizo, River no logró solucionar los problemas en el arco.
Que Ojeda, que Daniel Vega… lo cierto es que si hubiera conformidad de parte del cuerpo técnico no se habría empezado a gestionar el pase de Mariano Barbosa.
Ahora bien. El arquero, de 1,79 metros, no llegó a desviar ninguno de los dos disparos de los jugadores de Colón y a River le costó dos puntos. La pregunta es si realmente esos tiros eran inatacables. Una primera impresión arroja que, como mínimo, Ojeda estaba adelantado en el primer tanto y ese descuido no le ayudó a evitar el segundo.
Cuando River penaba en el segundo semestre de 2008, Ojeda supo ser uno de los hombres más valiosos del equipo que por entonces dirigía Diego Simeone. Sin embargo, sus buenas actuaciones nunca le alcanzaron para ganarse el conocido de "arquero-gana-partidos". Y eso es lo que anda necesitando River.

















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