Pese al rechazo de vecinos de Barrio Norte y taxistas, la medida será experimental y durará un máximo de seis meses. Los habitantes de la zona advirtieron que crecerá la inseguridad vial
La avenida Pueyrredón tendrá desde mañana doble mano en el tramo comprendido entre Córdoba y Del Libertador, pese a que la medida del gobierno porteño para "agilizar" la circulación de cinco líneas de colectivos es rechazada por algunos vecinos y taxistas.
La disposición, a prueba por 90 días, permitirá que las líneas 41, 61, 92, 93 y 118, que hoy se dirigen hacia el Norte por calles estrechas, como Larrea y Azcuénaga, reduzcan el tiempo de sus recorridos al viajar por esa arteria más rápida.
También se invertirá el sentido de circulación en Azcuénaga, entre Pueyrredón y Juncal; y en Anchorena, entre Peña y Juncal, que ahora será hacia el Sur.
Los vecinos consideraron que dotar a Pueyrredón de dos carriles con sentido Sur-Norte y conservar tres carriles con sentido Norte-Sur, de 8 a 20, tendrá más perjuicios que beneficios.
Los habitantes de la zona advirtieron, por ejemplo, que será mayor "la inseguridad vial, los ruidos, el humo y las vibraciones" de los edificios.
En tanto, la medida mereció críticas desde la oposición al macrismo en la Legislatura porteña.
El legislador Alejandro Rabinovich (Autonomía con Igualdad) cuestionó que "se ensaye con el tránsito en una zona densamente poblada", mientras que Sergio Abrevaya (Coalición Cívica) pidió que a Mauricio Macri que "deje de improvisar y elabore un plan integral de Tránsito".
Por su parte, la Asociación Taxistas de Capital criticó la medida y reclamó un "plan coherente para el tránsito porteño, más allá de medidas aisladas y contradictorias que fracasan una tras otra".
Esa organización alertó que los carriles de doble mano en Pueyrredón van a "acomplejar aún más el tránsito, aumentar los choques y los accidentes, aumentar el tiempo de traslado por la eliminación de la onda verde y, por supuesto, limitar la actividad de servicio de taxis".
La disposición, a prueba por 90 días, permitirá que las líneas 41, 61, 92, 93 y 118, que hoy se dirigen hacia el Norte por calles estrechas, como Larrea y Azcuénaga, reduzcan el tiempo de sus recorridos al viajar por esa arteria más rápida.
También se invertirá el sentido de circulación en Azcuénaga, entre Pueyrredón y Juncal; y en Anchorena, entre Peña y Juncal, que ahora será hacia el Sur.
Los vecinos consideraron que dotar a Pueyrredón de dos carriles con sentido Sur-Norte y conservar tres carriles con sentido Norte-Sur, de 8 a 20, tendrá más perjuicios que beneficios.
Los habitantes de la zona advirtieron, por ejemplo, que será mayor "la inseguridad vial, los ruidos, el humo y las vibraciones" de los edificios.
En tanto, la medida mereció críticas desde la oposición al macrismo en la Legislatura porteña.
El legislador Alejandro Rabinovich (Autonomía con Igualdad) cuestionó que "se ensaye con el tránsito en una zona densamente poblada", mientras que Sergio Abrevaya (Coalición Cívica) pidió que a Mauricio Macri que "deje de improvisar y elabore un plan integral de Tránsito".
Por su parte, la Asociación Taxistas de Capital criticó la medida y reclamó un "plan coherente para el tránsito porteño, más allá de medidas aisladas y contradictorias que fracasan una tras otra".
Esa organización alertó que los carriles de doble mano en Pueyrredón van a "acomplejar aún más el tránsito, aumentar los choques y los accidentes, aumentar el tiempo de traslado por la eliminación de la onda verde y, por supuesto, limitar la actividad de servicio de taxis".
Fuente: DyN

















No hay comentarios:
Publicar un comentario