
Wendy Brown aparentaba ser una auténtica cheerleader, ni sus profesores de la escuela de Wisconsin, Estados Unidos, notaron que tenía 20 años más que el resto de sus compañeras
Wendy Brown tiene 34 años, es madre de una hija adolescente y añoraba aquellos años en los que formaba parte del grupo de porristas de su colegio.
Lejos de conformarse con dar por terminada a quella etapa, decidió "robarle" la identidad a su hija, que vivie en otro estado, y engañó a las autoridades educativas en la ciudad de Ashwaubenon, Wisconsin, Estados Unidos, según publica el portal digital Times.
Quizá los profesores no quisieron incomodar a Brown y evitaron hacerle alguna observación sobre su aspecto físico, por ello no se le restringió el ingreso en el equipo de porristas de Ashwaubenon High. Sin embargo, las sospechas nunca dejaros de estar.
Las autoridades escolares pudieron corroborar que algo andaba mal cuando se enteraron que la Policía local decidió encerrarla por fraudes.
La Justicia la condenó a tres años en una unidad psiquiátrica por considerar que la mujer tiene "problemas mentales".
También fue condenada a pasar tres años en libertad vigilada por participar en un robo de 759 dólares de un posible inquilino de un apartamento.
Según documentos judiciales, Brown dijo a la Policía que "quería obtener su grado de secundaria y ser una porrista, porque ella no tuvo infancia, y estaba tratando de recuperar una parte de su vida perdida". "Cometí un error", dijo al tribunal.
La Policía sigue siendo escéptica de que este sea el motivo real: "Brown tiene un historial que la involucra en numerosos fraudes y prácticas engañosas en todo el país durante la mayor parte de su vida", dijo el teniente Jody Crocker, un oficial de Seguridad Pública de Ashwaubenon.
"El juez en el caso de Brown, Sue Bischel, dice que está de acuerdo con la recomendación de un psiquiatra".
El psiquiatra indicó al tribunal que Brown sufre de un desorden bipolar y trastorno de la personalidad.
Lejos de conformarse con dar por terminada a quella etapa, decidió "robarle" la identidad a su hija, que vivie en otro estado, y engañó a las autoridades educativas en la ciudad de Ashwaubenon, Wisconsin, Estados Unidos, según publica el portal digital Times.
Quizá los profesores no quisieron incomodar a Brown y evitaron hacerle alguna observación sobre su aspecto físico, por ello no se le restringió el ingreso en el equipo de porristas de Ashwaubenon High. Sin embargo, las sospechas nunca dejaros de estar.
Las autoridades escolares pudieron corroborar que algo andaba mal cuando se enteraron que la Policía local decidió encerrarla por fraudes.
La Justicia la condenó a tres años en una unidad psiquiátrica por considerar que la mujer tiene "problemas mentales".
También fue condenada a pasar tres años en libertad vigilada por participar en un robo de 759 dólares de un posible inquilino de un apartamento.
Según documentos judiciales, Brown dijo a la Policía que "quería obtener su grado de secundaria y ser una porrista, porque ella no tuvo infancia, y estaba tratando de recuperar una parte de su vida perdida". "Cometí un error", dijo al tribunal.
La Policía sigue siendo escéptica de que este sea el motivo real: "Brown tiene un historial que la involucra en numerosos fraudes y prácticas engañosas en todo el país durante la mayor parte de su vida", dijo el teniente Jody Crocker, un oficial de Seguridad Pública de Ashwaubenon.
"El juez en el caso de Brown, Sue Bischel, dice que está de acuerdo con la recomendación de un psiquiatra".
El psiquiatra indicó al tribunal que Brown sufre de un desorden bipolar y trastorno de la personalidad.

















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