
Con la intervención militar de la filial de Panamerican Energy en Bolivia, el gobierno de Evo Morales ratificó al ejército como una pieza clave en el control de las empresas extranjeras. "Las Fuerzas Armadas y la Policía ya no están para reprimir al pueblo, sino para garantizar el proceso de nacionalización", afirmó el ministro de Hidrocarburos, Saúl Ávalos. Estas declaraciones causaron inquietud en las empresas de capital extranjero en ese país, ya que se trata de la enésima militarización del gobierno cocacolero.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario