Los controles dispuestos en la Ciudad fueron 360. Los propietarios deberán pagar multas que van de los 300 a los 2.000 pesos
Un importante operativo de control de alcoholemia se realizó ayer en la ciudad de Buenos Aires con motivo de los festejos navideños para evitar accidentes de tránsito. Por el mismo, un total de 13 autos fue retenido, ya que sus conductores no pasaron con éxito las pruebas efectuadas en algunos de los 360 controles efectuados.El operativo que comenzó a la madrugada de Navidad fue dispuesto por el Ministerio de Justicia porteño y encabezado por su titular, Guillermo Montenegro, quien ordenó un despliegue de 16 puestos de control por toda la Capital Federal.
"Los controles se hicieron en las avenidas Cabildo, Del Libertador, Figueroa Alcorta (donde encontraron más infractores) y en calles de Puerto Madero, Palermo y Las Cañitas. Del total de infracciones, cuatro correspondieron a taxistas, para quienes la ingesta de alcohol debe ser cero", señaló el funcionario.
Por su parte, Pablo Martínez Carignano, director de Seguridad Vial de la Ciudad, dijo que "el 90% de los que dieron positivo son hombres de entre 25 y 40 años. La mitad, con domicilio en Capital y el resto en Provincia", indicó el diario Clarín.
A su vez, Montenegro destacó que "la tarea realizada se evaluará para mejorarla el 31", para después afirmar que "la gente tomó mayor conciencia sobre el peligro que significa conducir habiendo ingerido alcohol".
Finalmente, explicó que luego de 24 horas el conductor puede recuperar el vehículo sin tener que pagar el acarreo, pero luego es sometido a un juicio contravencional que determinará el pago de una multa que va desde los $300 hasta los 2.000 pesos.
Las autoridades recordaron que los límites que marca la ley son de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre para aquellos conductores de autos particulares; de 0,2 g/l para los motociclistas y de 0,5 para los acompañantes. A su vez, rige la tolerancia cero para conductores de transporte de pasajeros como colectivos, taxis, remises, transportes escolares y para los conductores de transporte de cargas.
Los puestos fueron conformados por efectivos del Cuerpo de Agentes de Tránsito porteño y Policía Federal y Prefectura Naval, mientras que el SAME estuvo toda la noche en alerta permanente. Además, en este contexto, fueron puestas a disposición siete grúas que estuvieron en los distintos puntos de control para acarrear aquellos autos que se encontraban con sus conductores con un grado de alcohol en sangre mayor al permitido.

















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