
El alcalde angelino, Antonio Villaraigosa, declaró que el incendio en las colinas cerca de Sylmar ya devastó decenas de estructuras, más que lo ocasionado por cualquier otro siniestro en la última década
Un arrasador incendio forestal se propagaba el sábado en medio de vientos con intensidad de huracán a través del noroeste de Los Angeles, quemando unas 165 casas y amenazando con afectar el suministro eléctrico de la ciudad más grande de California. Se le ordenó evacuar a más de 10.000 residentes, mientras que el fuego, que consumió más de 1.000 hectáreas, se propagaba en dirección oeste avivado por los secos vientos. Otro incendio ardía por segundo día en un famoso enclave en Montecito, donde ya quedaron destruidas 111 casas. El alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, dijo que el incendio en las colinas cerca de Sylmar ya devastó decenas de estructuras, más que lo ocasionado por cualquier otro incendio en la última década, y que las llamas podrían derrumbar líneas del tendido eléctrico que abastecen a la ciudad. "El fuego amenaza al (suministro) de electricidad de la ciudad de Los Angeles", afirmó Villaraigosa en una conferencia de prensa. "Quizá debamos realizar cortes programados", advirtió. El alcalde pidió a los residentes que evacúen si se encuentran en zonas en medio de la trayectoria de los incendios. "Si quieren esperar hasta que el fuego llegue hasta ustedes habrán esperado demasiado", expresó Villaraigosa.La policía cerró la principal autopista que une a Los Angeles con el norte, la interestatal 5, y otras carreteras al tiempo que 600 bomberos eran movilizados a las zonas afectadas. Las líneas que suministran la electricidad están ubicadas a lo largo de la interestatal a través de las montañas en el norte de Los Angeles, que alberga cerca de 10 millones de personas. Los cerros envueltos en llamas y nubes de humo se podían apreciar en imágenes satelitales. Los vientos sostenidos de 56 kilómetros por hora alcanzaban en algunos momentos los 120 kilómetros por hora, lo que propagaba aún más los incendios. Los residentes de un destruido complejo de casas rodantes permanecían sentados en el gimnasio de la escuela Sylmar High School, en donde la Cruz Roja instaló sus servicios de ayuda. "No podías ver absolutamente nada", explicó Jackie Burns, de 77 años, quien junto a su marido, Len, abandonó su casa rodante en la madrugada mientras el fuego consumía el vecindario. "Era como mirar un hoyo negro. Me pareció como el fin del mundo", detalló.
Un arrasador incendio forestal se propagaba el sábado en medio de vientos con intensidad de huracán a través del noroeste de Los Angeles, quemando unas 165 casas y amenazando con afectar el suministro eléctrico de la ciudad más grande de California. Se le ordenó evacuar a más de 10.000 residentes, mientras que el fuego, que consumió más de 1.000 hectáreas, se propagaba en dirección oeste avivado por los secos vientos. Otro incendio ardía por segundo día en un famoso enclave en Montecito, donde ya quedaron destruidas 111 casas. El alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, dijo que el incendio en las colinas cerca de Sylmar ya devastó decenas de estructuras, más que lo ocasionado por cualquier otro incendio en la última década, y que las llamas podrían derrumbar líneas del tendido eléctrico que abastecen a la ciudad. "El fuego amenaza al (suministro) de electricidad de la ciudad de Los Angeles", afirmó Villaraigosa en una conferencia de prensa. "Quizá debamos realizar cortes programados", advirtió. El alcalde pidió a los residentes que evacúen si se encuentran en zonas en medio de la trayectoria de los incendios. "Si quieren esperar hasta que el fuego llegue hasta ustedes habrán esperado demasiado", expresó Villaraigosa.La policía cerró la principal autopista que une a Los Angeles con el norte, la interestatal 5, y otras carreteras al tiempo que 600 bomberos eran movilizados a las zonas afectadas. Las líneas que suministran la electricidad están ubicadas a lo largo de la interestatal a través de las montañas en el norte de Los Angeles, que alberga cerca de 10 millones de personas. Los cerros envueltos en llamas y nubes de humo se podían apreciar en imágenes satelitales. Los vientos sostenidos de 56 kilómetros por hora alcanzaban en algunos momentos los 120 kilómetros por hora, lo que propagaba aún más los incendios. Los residentes de un destruido complejo de casas rodantes permanecían sentados en el gimnasio de la escuela Sylmar High School, en donde la Cruz Roja instaló sus servicios de ayuda. "No podías ver absolutamente nada", explicó Jackie Burns, de 77 años, quien junto a su marido, Len, abandonó su casa rodante en la madrugada mientras el fuego consumía el vecindario. "Era como mirar un hoyo negro. Me pareció como el fin del mundo", detalló.
Fuente: Reuters

















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