Bienvenidos...


Antes que nada les damos la bienvendida a este portal. Espero que encuentren en el cosas positivas y las mismas sean de su agrado. Rápidamente les cuento, el por qué de su creación... :
"... En el 2004 perdí a mi padre; el viejo desde hacía 10 años vivia felizmente con 3 by pass, luego de una operación a corazón abierto, poco a poco su vida volvió a ser como siempre... Un año después de su muerte, me di cuenta de todo lo que me hubiese gustado decirle y ya no puedo. A partir de ese día tomé la desición de no quedarme con nada. Pero no obstante y no conforme con ello, pensé que tal vez otras personas como yo también les sucedería lo mismo; así que le comente a una amiga y ella contesto que era una buena idea!!! Creo que en un tiempo en donde nos hacen creer que muchas cosas ya no tienen sentido o ya no sirven, que para ser feliz hay que tener un celular, ropa de marca, etc... O quizás algo tan simple como expresar nuestro sentimientos hacia los demás es algo pasado de moda. Entonces decidí, torcer esa historia y dar vía libre al corazón sin temor a hacer el ridículo...."
FOREST.

y así CREAMOS...: EXPRESATE YA...!!!



Animated Argentina Flag - Bandera de la Argentina
Wizard Animation

02 septiembre, 2008

Historia de un soldado

Esta escrito por un soldado que es abogado y solo le falto
agregar que el derecho internacional en materia de
costumbres, - salvo en la época de Atila- no es idóneo
para crear tipos penales.-.Simple y contundente
explicación.- Es una nota que remitiera a sus compañeros
de promoción y me la han reenviado. Suprimí sus datos
personales, porque es un reenvío de terceros. Vale la pena
seguir la ilación de los fundamentos jurídicos que expone.

EL LEÓN MORDIDO

Queridos compañeros y camaradas:

El ultraje es permanente. Si consideramos que los
apresamientos son como consecuencia de haber honrado la
palabra dada cuando juramos defender la Bandera hasta la
muerte, evitando por todos los medios que flameara el trapo
rojo en los mástiles de la Patria, fácil nos resultará
concluir en que ya pasó el tiempo del abogado. ¡Éramos
tan chicos, y ya éramos soldados! Nunca dejemos de serlo.
Hace poco me consultó un joven General, echado a los pocos
meses de haber ascendido. Estaba preocupado por el giro que
están tomando los juicios y lo pertinaz de la persecución.
Pienso que, a veces, en momentos dolorosos vale la pena una
sonrisa.

Entonces, al camarada que me consultaba le contesté con un
viejo cuento. Dice así: En el África del apartheid, un
negro que andaba en su auto por los barrios de los blancos
cometió una infracción de tránsito. Fue apresado, llevado
ante un tribunal de 'Justicia' y condenado. La pena
consistía en luchar de igual a igual con un león. Ambos
contendientes deberían ayunar durante dos días, antes del
combate. Cuando llegó la hora, el negro fue llevado al
estadio de los blancos, colmado de público.

Fue atado (se le dijo que era una precaución para que no
resultara lastimado el león, ya que había que preservar el
ecosistema, y se trataba de una especie en vías de
extinción). Luego se lo introdujo al negro en un pozo,
sobresaliendo únicamente su cabeza. El león, hambriento y
feroz, fue soltado.

Arremetió contra el infractor y en la primera pasada le
arrancó una oreja; volvió a la carga, hecha agua la boca,
y en la segunda arremetida le arrancó al negro la nariz y
un trozo de cara; cuando encaró la tercera embestida, el
mortificado negro lo vio venir, lo midió e hizo un
movimiento evasivo con la cabeza, logrando morderle
fuertemente los huevos al león. De las tribunas surgió un
alarido histérico: '¡Peleá limpio, negro hijo de
puta!'

La historia del negro y el león viene a cuento. Resulta
que, luego de treinta años, el enemigo con ropaje cívico
nos apresa y nos dice:

— Nosotros no somos como ustedes: les reconoceremos sus
derechos, los someteremos a los jueces de la Constitución,
no como lo que ustedes hicieron con sus pobres víctimas,
indefensas e inocentes. Les daremos, en fin, un juicio justo
en el que contarán con todas las garantías. A ver qué
tienen que decir, ¡defiéndanse!

— Bueno, en primer lugar, las leyes de Punto Final y
Obediencia Debida…

— ¡No! Esas leyes no sirven más, fueron declaradas
inexistentes por la nueva Corte Suprema…

— Ah, bué…, entonces invocamos en nuestro favor la
prescripción de la acción penal, ya que se trata de hechos
que pasaron hace más de un cuarto de siglo y…

— ¡No! Esos hechos nunca prescriben, porque se trata de
delitos imprescriptibles, de lesa humanidad…

— Ah, entonces, nos amparamos en el principio de la cosa
juzgada (non bis in ídem), nadie puede ser juzgado dos
veces por la misma causa, y nosotros ya fuimos
sobreseídos…

— Sí, pero no… Tampoco pueden ampararse en la llamada
'cosa juzgada' porque esos juicios fueron nulos,
resueltos en mérito a leyes que no existen más y se oponen
a los Tratados de Derechos Humanos que se incorporaron a la
Constitución Nacional a partir de 1994.

— Está bien, entonces invocamos la amnistía y el
indulto, lo que impide que se nos vuelva a juzgar…

— Claro. Pero las amnistías y los indultos están
prohibidos para amparar delitos crueles, atroces y
aberrantes, como los que ustedes cometieron contra
nosotros…

— Entonces alegamos el cumplimiento de las órdenes del
servicio, impartidas por autoridades constitucionales, para
combatir al terrorismo y a la subversión apátrida, en
tiempo de guerra; está claro que según la ley vigente en
el momento, los delincuentes eran los terroristas y no las
Fuerzas legales…

— Sí. Pero ahora, según los Tratados Internacionales de
Derechos Humanos, el único delito de terrorismo que existe,
es el 'terrorismo de Estado', que se asimila al
crimen de 'lesa humanidad', por lo que no se puede
alegar el cumplimiento de órdenes ilícitas.

— Planteamos, entonces, la nulidad de todo lo actuado por
jueces designados después de 1983, pues no son nuestros
jueces naturales, los cuales nos fueron quitados (lo que
pone en riesgo la validez de las órdenes de detención que
están librando los actuales magistrados carentes de
competencia para juzgar estos hechos)…

— ¡Error! Después de 1983, cuando se reformó el
Código de Justicia Militar, ustedes eran juzgados por el
Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, integrado por
militares y no por jueces de derecho. La nueva ley no les
sacó jueces, sino que les dio más jueces, y por
añadidura, más aptos, letrados, capacitados e
independientes. La nueva ley, en fin, les dio mayores
garantías… Aparte, la Corte Suprema de la democracia dijo
que esa reforma era constitucional.

— Ah, no lo habíamos visto así. Entonces, si la reforma
de Alfonsín fue constitucional, ¿por qué se declararon
inexistentes o inconstitucionales las leyes de Punto Final y
Obediencia debida, que también son de aquella época y que
fueron aplicadas muchas veces por la Corte Suprema de la
democracia?

— Es que, como ya se les explicó hasta el cansancio, se
trataba de leyes que servían para la impunidad de delitos
que lesionan garantías contenidas en los Tratados
Internacionales que fueron incorporados a la Constitución
en 1994.

— Bien, entonces invocamos el principio de
irretroactividad de la ley penal más grave, o de
retroactividad de la ley penal más benigna, que es un
principio fundamental del derecho penal liberal, y que
impide que se nos juzgue en base a leyes dictadas con
posterioridad al hecho.

— Ese principio no rige en casos de delitos de lesa
humanidad, como los que ustedes cometieron… ya que, al ser
imprescriptibles, los van atrapando todas las leyes que se
vayan dictando a lo largo de la historia de la humanidad…

— Entendido, entonces, permítasenos ampararnos en el
principio de legalidad, contenido en el sistema del
'tipo penal' (todo lo que no está prohibido, está
permitido), pues el delito de 'lesa humanidad' no
está tipificado en nuestro Código Penal, ni en nuestra
Constitución Nacional…

— Bien, eso es cierto… Pero no se impacienten, ya lo
estará algún día. Por ahora, si bien no ha sido descrito
con el rigor formal que exige la ley penal en materia de
'tipicidad', hay un par de descripciones en el
planeta, una de las cuales obra en la Convención de Roma,
creo… Y así, podría seguir hasta el infinito.

Pregunto: ¿no habrá llegado la hora de morderle los
huevos al león?

Un fuerte abrazo para todos, y especialmente un orgulloso
saludo militar a nuestros prisioneros de guerra.

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